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Agua potable para el campo PDF Imprimir E-mail
Jueves, 01 de Octubre de 2009 05:00

Desde Fusagasugá

Si la transparencia se impone, en el campo, todos tendríamos agua potable antes del 2020. Al menos así se desprende de la política del Gobierno nacional al poner en marcha los Planes Departamentales. Sin embargo, en esta tediosa carrera electoral veremos la injerencia de quienes buscan curules y dan al traste con este ambicioso programa.

La bolsa de recursos es inmensa. Estamos hablando de unos $2 billones que mitigarán en parte las necesidades de casi 800 municipios.

Los PDA han sido cuestionados por el centralismo que imponen. Le dan poder de manejo a los gobernadores que ejercerán como coordinadores y líderes del proceso.

Es decir, dirán donde sí y donde no de acuerdo con los resultados electorales. Ese juego perverso va a poner en tela de juicio la idoneidad en las administraciones de las empresas prestadoras.En Colombia hay más de 2.100 E.S.P., cazando presupuestos para apropiárselos en forma descarada, con la complicidad de alcaldes corruptos.

Las áreas campesinas tienen fincadas esperanzas en estos planes. Casi todas las juntas de acción comunal en el país tienen acueductos de aguas turbias, contaminadas, con las que elaboran alimentos y fortalecen sus pequeños distritos de riego para microempresas.

Pero tenemos un ejemplo de cómo sí se puede tener agua potable apta para el consumo en el campo. En Fusagasugá hay un acueducto que es ejemplo y podría constituirse en líder de organización no gubernamental y rentable y funciona sin auxilios oficiales.

Se trata de la organización Aguas del Norte, que es propiedad de 1.500 usuarios, de nueve veredas con más de 90 kilómetros de redes, creado hace 30 años con el concurso del Comité de Cafeteros. Ha ido creciendo y prepara inversiones por cerca de $1.500 millones, para los cuales está buscando financiación. Paga impuestos, atiende las 24 horas, sus directivas son campesinos y es rigurosamente vigilado por la Superintendencia de Servicios Públicos.

Entonces, si utilizamos los PDA para zonas rurales, con un poco de lógica en la salud y no en la política, se pueden dotar las comunidades campesinas de agua potable y así solucionar el grave problema de las aguas turbias.

Byron Valencia
Presidente Asociación Colombiana de Contribuyentes.

Fuente: www.eltiempo.com

 
Que doblen las campanas PDF Imprimir E-mail
Sábado, 26 de Septiembre de 2009 16:00

El macizo del páramo de Sumapaz, el más apetecido del mundo, goza de especial particularidad en la región: todos lo quieren pero nadie lo ama. Hoy, en la práctica, él solo se defiende de la inatajable depredación. Con sus 4.300 metros sobre el nivel del mar, clima en mano, se enfrenta a las motosierras, a los cascos de los semovientes, al azadón del explotador paramuno y al crimen organizado contra el medio ambiente.

Tantas toneladas de papel que contienen estudios, diagnósticos y recomendaciones, como bosques primarios arrasados, son lo único cierto sobre la estrella fluvial más importante del centro del país. Muchas ONG viven a expensas del Sumapaz. Muchos rebuscadores de opinión hacen lo mismo. El poder de las entidades públicas hacen que se mire otra película sobre su triste realidad.

 
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