Home Soratama
Soratama PDF Imprimir E-mail
Miércoles, 05 de Diciembre de 2007 18:55

“El amor de algunas bellas indias a los españoles “hijos del sol”, según su visión en los primeros encuentros del descubrimiento y conquista, fue apasionado y profundo, como el de la bella Soratama, nativa de Guatavita, pero residenciada en el Zipazgo de Bacatá. Ella se enamoró del Capitán Lázaro Fonte, quien vino en la Expedición del Licenciado Gonzalo Jiménez de Quesada en 1537, en el descubrimiento hispánico de las tierras del interior del Nuevo Reino de Granada.

Lázaro Fonte, natural de Cádiz, era descendiente de familia noble, y había arribado a Santa Marta en nave propia. Era de recia contextura, de bello perfil masculino y de extraordinaria fuerza física, que fue de gran ayuda a sus compañeros en varias ocasiones. Se convirtió en uno de los más destacados dirigentes de Jiménez de Quesada, con quien participó en la fundación de Santafé de Bogotá.

En sus actividades de enseñanza de la lengua y la cultura española a los indígenas, el Capitán Lázaro Fonte le enseño las primeras palabras en castellano a la india Soratama, de quien se enamoró locamente. Ella también le correspondió con un amor indio apasionado.

La fama que fue adquiriendo el capitán Lázaro Fonte entre sus compañeros le granjeó la malquerencia del Mariscal Jiménez de Quesada. Algunos enemigos de Fonte le llevaron a Quesada los chismes de que el gaditano poseía esmeraldas que ocultaba. Convocó a sus acompañantes a un Consejo de Guerra para juzgar al compañero calumniado. El pleito tuvo como abogado defensor al capitán Gonzalo Suárez Rendón. La sentencia fue de muerte, pero gracias a su defensor y al afecto de otros capitanes, Lázaro Fonte, fue desterrado.

Una mañana de enero de 1539, el Capitán Lázaro Fonte escoltado por 24 soldados, fue llevado a la tribu de los indios Conchimas, panches antropófagos. Sin embargo, por ruego de sus compañeros, se cambió por el destierro a la tribu de los indios Pascas; allí los escoltas lo dejaron sin armas.

La bella y enamorada Soratama siguió a Lázaro Fonte y a su comitiva de escoltas a la tierra de los Pascas. Al cabo de dos días llegaron a Pasca, cuyo caserío estaba desocupado por sus moradores, pues la presencia de los españoles era de verdadero terror para los indígenas. Los soldados escoltas lo dejaron solo en un bohío y regresaron a Bacatá.

Muy atribulado estaba Lázaro Fonte en el bohío solitario, cuando apareció su amada Soratama, quien se convirtió en su defensora ante los indios Pascas. Lo presentó como el defensor de los indígenas ante los invasores, por lo cual lo recibieron como “Hijo del Sol”.
En Pasca vivieron felices Lázaro Fonte y Soratama, como huéspedes de los indígenas. El amor y el paisaje de esa bella tierra inundaron de plenitud a los amantes, quienes disfrutaron los más hermosos momentos con verdadera pasión. Sin embargo, tuvieron noticias sobre la llegada de otras huestes españolas; la de Nicolás de Federmán, procedente de Venezuela y la Hueste de Sebastián de Benalcázar, procedente del Virreinato del Perú.

El capitán Lázaro Fonte, por intermedio de Soratama, le comunicó a Quesada en una piel de venado sobre la llegada de otras expediciones españolas. Lo hizo olvidando todo resentimiento y rencor. Esta conducta generosa de Lázaro Fonte le granjeó nuevamente la admiración de Quesada, quien le envió el perdón y le devolvió las armas por intermedio del capitán Gonzalo Suárez Rendón, Juan del Junco, Pedro Fernández de Valenzuela y otros amigos del conquistador gaditano.

Lázaro Fonte y la bella Soratama tuvieron un hijo, fruto de su amor; fue un nuevo mestizo, hijo de español e indígena. Sin embargo, en busca del Dorado en Putumayo y Amazonas, Lázaro Fonte se vinculó con la Hueste del conquistador Hernán Pérez de Quesada. En las selvas, agobiado por la fiebre y el hambre, murió el célebre Capitán, invocando a su bella Soratama y a su hijo.

La india Soratama que cuidaba la encomienda de Lázaro Fonte, fue expulsada por el Gobernandor Alonso Luis de Lugo. Ella con su hijo quedó deambulando por los pueblos de Choachí y Cáqueza, cargando leña y vendiéndola en los mercados. Vencida por la pena, regresó a Guatavita, y cuenta la leyenda que ascendió a la laguna y se arrojó con su hijo a las aguas sagradas, repitiéndose asimismo el suicidio de la Cacica Guatavita, muchos siglos antes de su sacrificio.”

Comentarios (0)Add Comment

Escribir comentario
Tienes que estar logueado para escribir un comentario. Puedes registrate si no tienes ya una cuenta creada.

busy
 
Follow us on Twitter

www.yoursite.com
Fusagasuga