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La chicha deidad soberana PDF Imprimir E-mail
Jueves, 24 de Abril de 2008 20:07

Apuntes sobre  la historia prehispánica de la fiesta

La chicha  es el contacto con la madre tierra, con el maíz.  El tipo de licor identifica los rasgos culturales de una sociedad, que en nuestro no podía ser otro que la chicha; en el altiplano, la vertiente y hasta en el valle, es el maíz el producto agrícola por excelencia.

La chicha es mujer, no sólo por la relación espiritual entablada con la madre tierra -con el maíz- , sino porque la preparación de esta bebida es responsabilidad femenina, es ella quien al masticar el grano y gracias a las composiciones químicas de su saliva convierte el almidón en azúcar e inicia el proceso de fermentación.

La bebida fue utilizada por los indígenas de dos maneras.  La primera, como refresco, utilizado diariamente en medio de las labores cotidianas y sin mayor fermentación.  La segunda, como licor, donde la fermentación pululaba y se utilizaba para beber en la fiesta, momento en el que se hacían prácticas religiosas, invocando a los dioses y protegidos a su vez por uno de ellos, cuando menos mientras duraba la celebración, quien se denominaba Nemcatacoa, divinidad festiva, similar, sí se quiere, a Baco. En este marco, la mujer preserva su cualidad desde el inicio de la humanidad, la de guardiana de la memoria, pues no sólo prepara la chicha, sino que motiva que la oralidad -mecanismo de comunicación por ese entonces- reaparezca constantemente.

En este marco, la mujer preserva su cualidad desde el inicio de la humanidad, la de guardiana de la memoria, pues no sólo prepara la chicha, sino que motiva que la oralidad, mecanismo de comunicación por ese entonces, reaparezca constantemente; aun cuando, no está de sobra aclarar que con la ayuda de los chamanes, también promotores de la renovación de las tradiciones, de su vida en comunidad.

Las fiestas prehispánicas -con este marco de antecedentes- se constituían efectivamente en la reproducción de la memoria, con una marcha desde la casa del cacique que transitaba por una camino -suna- que se dirigía hacia un lugar más amplio, público por excelencia..  Durante el tránsito se danzaba, se bebía chicha y se recordaban los ancestros, lo que fueron y su futuro.

Lo poco que se conoce sobre la Sutagaos, y por supuesto su fiesta, es por medio de los cronistas, quienes suministraban percepciones desde una óptica europea e impositiva, así las cosas, algunos de los lugares como La Aguadita y el Quininí fueron catalogadas como centro de hechicerías, la medicina nativa como prácticas demoníacas.  Son desde luego versiones, que se gravaron con la idea de su homosexualidad y condición de asaltantes, en realidad hacer semejantes afirmaciones ocultaba la condición de cruce de caminos y durante estas actividades se realizaban celebraciones, dependientes de la ubicación de los astros. 

Para nuestros indios [la música] representa una vivencia trascendental y ellos la toman como sus demás formas de arte: danza, teatro, magia, etc.  y a modo de práctica religiosa. Ello nos explica la enorme importancia que la música tiene para los indígenas y por qué preside la mayor parte de sus actividades vitales.

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