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Martes, 15 de Enero de 2008 18:31

BIOGRAFIA DE JOSE MANUEL RESTREPO
Escrita por él mismo

Bogotá, 22 de noviembre de 1860.

Para restablecer del todo su salud y la de su esposa, determinó Restrepo ir al clima templado de Fusagasugá adonde se trasladó con toda su familia el 14 de diciembre. Unida la acción restauradora de aquel benigno clima al ejercicio diario, a los baños fríos y a una dieta regular en la comida y bebida, consiguió restablecer enteramente su salud.

Tuvo sin embargo algunas molestias causadas por una guerrilla que se levantó en dicha parroquia en favor de Mosquera, que ocupaba ya en los meses de enero y febrero de 1861 casi todo el valle del Magdalena, desde La Plata a Honda. A causa de dicha guerrilla auxiliada por los principales vecinos de Fusagasugá se encarecieron los víveres y se persiguió a las caballerías que tenía Restrepo para su uso y el de su familia. Entonces era muy común el arbitrio enseñado por Mosquera y sus agentes, de estancar la carne y de venderla por su cuenta, expropiando, es decir, apoderándose violentamente de los ganados de los conservadores. De esta manera habían arruinado los hatos y haciendas de los propietarios de Neiva y Mariquita, que no pertenecían al partido llamado liberal, por una verdadera ironía. La guerrilla de Fusagasugá se aprovechó del mencionado arbitrio, y sus jefes prohibieron bajo la multa de cincuenta pesos que los particulares mataran reses para el abasto del pueblo, que fue compelido a comprar mala carne al precio de la buena.

Sabiendo Restrepo que el alcalde Rafael García quería exigirle cien pesos a préstamo forzoso, dispuso regresar a Bogotá con su familia. Verificolo felizmente el 28 de febrero, libertándose de nuevas molestias.

Sin embargo el estado del país era violento, y ningún ciudadano podía gozar de tranquilidad en medio de la guerra y efervescencia de los partidos políticos. La división había penetrado hasta en el seno de las familias. En muchos casos el padre era de una opinión, la madre de otra y los hijos se dividían también llamándose unos liberales y otros conservadores o godos, como los titulaban los liberales; por consiguiente se había perdido en las familias la mutua confianza y benevolencia, circunstancia verdaderamente lamentable que aumentaba los males de la guerra que hacía Mosquera a la Confederación Granadina.

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