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El potrerito de Chela PDF Imprimir E-mail
Miércoles, 14 de Julio de 2010 12:54

Ahora que está por llegar el mes de agosto o de las cometas vale la pena rememorar que ocurría por allá en los años 50 a 70 del siglo pasado con pequeño lugar que existió en entre las carreras 3 y cuarta con calle 4 y cerca del famoso chorro de Padilla.

Este lugar daba frente a la casa que fue del ilustre músico Emilio Sierra que pertenecía a la Familia Caballero dueña de las haciendas del Chocho, Novillero y Buenos Aires y en el centro contaba con una construcción donde residencia de una muchacha de nombre Graciela quien era la cuidandera de dicho lugar y quien junto con su madre en estas calendas dedicaba a cocinar una deliciosas melcochas que vendía a centavo a la muchachada que por allí permanecía.

 

Pero nuestro cuento va otra cosa..... el  COMETODROMO oficial de Fusagasugá, pues en el mes de agosto se reunía allí  la muchachada para elevar sus cometas, panderos, faroles, barcos y otros tipos de elementos que formaban un multicolor espectáculo del cual muchas personas disfrutaban donde se reunía la muchachada y donde los famosos panderos con sus grandes colas llenas de cuchillas el terror de quienes con sus sencillas cometas ya que cortaban los hilos generaban el caos y la correntina de quienes estaban a la expectativa para recuperarlos y donde se generaba más trifulcas con los que además de perder sus cometas salían son uno que otro moretón.

 

La empresa de Energía terminada la temporada tenía que destinar  más de varios operarios para retirar de todas las cuerdas  que quedaban llenas de todos elementos volátiles que adornaban los encordados y que en más de una oportunidad generaban circuitos  dejando el barrio por días enteros si el servicio que en muchos casos donde nuestros padres nos sacaban corriendo  porque perdían momentos de trabajo o con la policía que en muchas veces se encargaban de llevarnos a donde los nuestros viejos para que los reprendieran.

En un domingo muy cercano a la semana mayo un campesino decidió terminar con su vida lo cual a la siguiente temporada hizo que la muchachada le tomara miedo porque el decían que asustaba, después el terreno fue urbanizado y el punto se cambio a otros lugar de la ciudad, hoy vemos que aun existe la temporada donde recordamos a un Guillermo Alomía quien era la persona  que nos enseño a construir y a manejar todo tipo de elementos voladores y que hoy día se consiguen en los almacenes de cadenas y que para nosotros perdieron el sabor de construirlos con la caña brava en los solares vecinos, la compra del papel de seda y los ovillos de hilo en la cacharrería del señor Niño en la carrera sexta entre quinta y sexta y la alegría de ver volar nuestros sueños sin que los mas grandecitos con sus panderos nos cortaran y nos pusieran a sufrir de pensar de como recuperaríamos nuestra inversión.

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