“Cuentan los viejos campesinos de Pandi que durante la violencia de los años 50, a los campesinos liberales que vivían en los municipios cercanos la policía “chulavita” los perseguía, los apresaba y los acusaba de ser guerrilleros o “chusmeros” como les decían en esa época. Los transportaban hasta el pueblo y los juntaban en un solar; a la madrugada, los subían a una volqueta amarrados con las manos atrás y eran llevados en grupos hasta el puente natural de Icononzo y desde arriba los arrojaban vivos y al caer desde semejante altura al río y golpearse con las piedras algunos morían por los golpes recibidos, ahogados y otros quedaban heridos hasta que morían.
Las gentes que por allí pasaban escuchaban los lamentos pero nadie se atrevía a bajar por miedo y las aguas del río bajaban enrojecidas de sangre; allí quedaron muchos cadáveres y a muchos se los llevó el río.
Mucho tiempo después, en las noches y hasta el amanecer las personas viajeras que por el lado del puente pasaban, oían los gritos y gemidos de las almas de los muertos que allí quedaron, y dicen, que aún se escuchan.”



