“Cuentan que por allá en la época del cura Sabogal se aparecían muchos duendes a molestar la gente, cambiándole las cosas de lugar, haciendo desorden y tirando piedra.
Esos duendes comenzaron a molestar tanto una señora que vivía en calle caliente porque no se había casado con el tipo con el que vivía, eso el rompían los platos y hasta le desentejaron la casa.
Entonces, el cura Sabogal hizo una procesión hasta la casa de la señora, que quedaba cerca de la iglesia, ahí en Calle Caliente, y allí hizo un exorcismo desapareciendo los duendes. Pero eso si le advirtió a la señora que se debía casar y sino otra vez la iban a molestar. ”
Relato de Don Guillermo.
Barrio Santander, 2003.



